Arte


... construyendo nuevas cosmogonías culturales
a través del arte para poder activar una relación vital entre
el hombre y el universo que lo rodea, entre el yo subjetivo y su cosmogonía universal.

… building new cultural worldviews to activate through art a vital relationship between man and the universe around, between the subjective self and its universal cosmogony.

http://girotondoarte.blogspot.com/




domingo, 17 de mayo de 2026

Proyecto Oro Blanco y la gran paradoja. Serie La nueva humanidad de la IA.

 


La nueva humanidad de la IA

¿Estamos asistiendo a la aparición de una nueva humanidad sin cuerpo o a la expansión del cerebro humano fuera del ser humano?
Una inteligencia distribuida, sin emociones visibles y sin sentido común, que exterioriza el razonamiento, comienza a ocupar el mundo. No tiene rostro, pero tiene territorio.

En los bordes de las ciudades aparecen estructuras industriales silenciosas y, al mismo tiempo, profundamente sonoras: centros de datos, nodos de tráfico de internet, nubes físicas que respiran energía y calor calmados por una gran cantidad de AGUA. Allí se aloja una nueva forma de mente colectiva que está por fuera de los humanos.

La inteligencia artificial no vive en el aire. Vive en edificios llenos de cables, servidores y memorias. Vive en una arquitectura material sostenida por minerales, energía y velocidad.

La velocidad es la lógica dominante de nuestro presente.

En 1941, Isaac Asimov imaginaba máquinas capaces de pensar. Hoy esas máquinas se multiplican dentro de infraestructuras gigantescas operadas por pocos actores globales empresas como SpaceX, Google, Amazon, Microsoft que concentran el flujo de datos del planeta. En ese ecosistema emergen los agentes de IA: programas que aprenden, producen lenguaje y toman decisiones en tiempo real.

Pero esta nueva mente tiene un costo físico enorme.

La inteligencia artificial consume energía y produce calor que deben ser calmados por grandes cantidades de AGUA. Cada cálculo necesita electricidad, cada modelo necesita memoria, cada respuesta atraviesa kilómetros de cables y sistemas de almacenamiento. Los centros de datos se convierten en nuevas fábricas del siglo XXI.

Silicio, tarjetas gráficas, GPU, memorias de alta velocidad, racks de servidores que almacenan y transportan datos a escalas antes impensadas. Empresas como Micron Technology, TSMC, Samsung Electronics, etc. desarrollan semiconductores, memorias avanzadas que permiten sostener este crecimiento acelerado.

Detrás de todo esto aparece nuevamente la materia: minerales, energía, litio.

El litio, extraído de salares en América del Sur, alimenta baterías, infraestructuras energéticas y sistemas tecnológicos que sostienen la expansión de esta inteligencia planetaria. En este sentido, la “nueva humanidad” no es solamente digital: está profundamente anclada a territorios específicos, paisajes transformados y economías extractivas.

Así, mientras la inteligencia artificial parece inmaterial, su existencia depende de montañas abiertas, desiertos intervenidos y grandes sistemas energéticos.

Un cerebro extendido que ya no está solo dentro de nosotros.


                                                                                   Alejandra Sculli

 

 

Bragado, muestra en la Sala CCFC


 Proyecto: Oro blanco y la gran paradoja

Serie “La WIPHALA”

 

En la encrucijada del progreso tecnológico y la lucha ancestral por la tierra, la wiphala se alza como símbolo de resistencia y memoria. Este emblema, representa la identidad de los pueblos originarios, custodios de la tierra y del agua, recursos esenciales para la vida. Sin embargo, en el Triángulo del Litio, donde la extracción indiscriminada de este mineral alimenta la producción masiva de baterías y, con ella, la expansión de un sistema digital omnipresente, la lucha es una de las maneras de defenderse de las políticas extraccionistas de multinacionales sedientas de poder...

Alejandra Sculli

martes, 28 de abril de 2026

Texto de sala para la muestra de Nikkei Monogatari en Resistencia Chaco

 

NIKKEI MONOGATARI

 

Jarumi Nishishinya  y Verónica Vidal Maehara  nos invitan a recorrer un territorio visual donde las tradiciones japonesa y argentina se transforman, se mezclan y se expanden. A través del papel, la tela, la cerámica, el grafito, la tinta china, el acrílico y hasta cartón traído desde Japón, construyen un universo híbrido, profundamente arraigado en historias propias y herencias compartidas

Ambas artistas trabajan con la pintura y el dibujo, priorizando la figuración y el uso de la línea definida. Verónica interviene escenas inspiradas en obras del arte argentino y se vincula afectivamente con personajes tomados de revistas populares, que resignifica desde una mirada personal. Jarumi, por su parte, desarrolla sus imágenes sobre papel con una sensibilidad profundamente ligada al cuerpo, al gesto y a lo mitológico. Desde enfoques distintos, ambas cuestionan tanto los relatos nacionales como las narrativas heredadas, proponiendo nuevas formas de mirar y contar.

En sus obras, lo local argentino y lo ancestral japonés conviven en una trama sin jerarquías: el Gauchito Gil y mujeres con kimono. El Eternauta,  los luchadores de sumo (sumotori) y los fantasmas femeninos (yōkai), todos, aparecen entrelazados en escenas que desafían las categorías fijas. El arte shunga —tradicionalmente erótico— es reformulado desde una mirada actual y situada, donde figuras como Patorucito funcionan como guiños afectivos y culturales. También emergen elementos como el maquillaje de la geisha, la katana o gestos cotidianos que como dicen las artistas  desde su imaginario… “nos surgen como nikkei”, entre lo que se hereda y lo que se vuelve propio. En ese cruce, hay una intención de cuestionar lo tradicional sin rechazarlo, y al mismo tiempo, el impulso de imaginar nuevos relatos posibles.

 

Este encuentro, a partir de una red social, entre Jarumi  y Verónica  permite pensar los “monogatari” —cuentos— como un espacio visual en movimiento. Desde geografías diversas como Resistencia, Chaco, Buenos Aires, Kochi, Kagoshima y Okinawa, construyen un lenguaje visual singular que trasciende las dicotomías entre oriente y occidente, entre arte tradicional y contemporáneo. Ambas se han atrevido a jugar, a transgredir y a transformar los símbolos de una herencia cultural viva. Así, crean un arte nikkei argentino, híbrido y potente, que las representa y nos invita a mirar desde una nueva geografía afectiva y simbólica.

Su obra es, en definitiva, una celebración de nuevas escenas culturales, un gesto de mezcla consciente que se vuelve potencia creativa.

                                                                                                                                                                 Alejandra Sculli

lunes, 13 de abril de 2026

PROYECTO, Cartografía de la basura textil



Cartografía de la basura textil, resabio de esta contemporaneidad

El basurero de ropa de Alto Hospicio, en el desierto de Atacama, se presenta como una cartografía del deseo colectivo. En el sentido propuesto por Félix Guattari, el deseo no surge de una carencia individual, sino que se produce y organiza socialmente, inscripto en los engranajes de una máquina mayor: el capitalismo contemporáneo.

El sistema de producción acelerada del fast fashion opera como un dispositivo que captura y orienta ese deseo hacia la repetición constante de la novedad. Cada prenda encarna una promesa efímera que alimenta un ciclo incesante de consumo y descarte, dejando como huella un paisaje alterado donde la acumulación de residuos revela el costo material de una economía basada en el descarte y el exceso.

Alejandra Sculli










 

Proyecto, Oro Blanco y la Gran Paradoja.




El proyecto de “Oro blanco y la gran paradoja” (2023-26) nace de la tensión entre nuestra dependencia tecnológica y los costos invisibles que ésta implica. El litio —presente en dispositivos móviles, baterías y energías renovables— se erige como promesa de un futuro sustentable, pero su extracción devora el agua, recurso vital para las comunidades y los ecosistemas de nuestra tierra.

En esta investigación nos enfrentamos a una contradicción: crear obra digital con herramientas digitales mientras reflexionamos sobre los efectos del mismo sistema que las produce. Vivimos inmersos en interfaces, algoritmos y redes que nos prometen confort, éxito y conexión, pero también generan  soledad, autoexigencia y fatiga. 



LI, SHUI 2026

                                                PILETONES ANCESTRALES 2025